Tadeo el escriba
Tadeo, el escriba, caminó durante siete lunas para consultar al oráculo:
—Maestro, no sé cuándo voy a morir pero quiero escribir hasta que la sangre y la tinta se agoten en mi tintero.
Como respuesta rompió el bastón de la sabiduría de Esculapio que flanqueaba la entrada a su templo.
—Maestro, no sé cuándo voy a morir pero quiero escribir hasta que la sangre y la tinta se agoten en mi tintero.
Como respuesta rompió el bastón de la sabiduría de Esculapio que flanqueaba la entrada a su templo.
Inicio estos comentarios, deseándote toda la suerte del mundo por este relato "sabio"
ResponderEliminarUn saludo
Muchas gracias, Maria Jesús.
EliminarA ver, que me lanzo, José María, como los kamikazes. Interpreto que Tadeo el escriba está aquejado de ese "mal" que nos afecta a muchos por aquí, el de las letras, una actividad que podría, en el caso de Tadeo, identificarse con enfermedad en el sentido de obsesión, pues parece no querer dejar de hacerlo hasta que algo se lo impida, de ahí quizá ese acto de romper el bastón de Esculapio que, según he leído, puede representar la curación y la medicina. Es decir, quiere seguir "enfermo", sin que nada ni nadie le ponga remedio, para continuar con su pasión.
ResponderEliminarYa me dirás si he acertado algo.
Te mando un abrazo directo, y otro para que se lo transmitas también a esa persona entrañable y cercana a ti.
Vas bien encaminado. El Oráculo responde de forma ambigua para contentar a todos, y no equivocarse nunca.En esta ocasión como no tiene respuesta a la pregunta de Tadeo, el oráculo rompe el bastón de la sabiduría de Esculapio. Pero la interpretación de Tadeo puede ser otra...
EliminarPuede que no entienda lo que quiere decir el Oráculo, o puede no entender el relato.
Un abrazo duplicado.
Yo no he sido tan valiente como Ángel. Ahora, tras vuestros buenos comentarios, me quedo con esa idea tan bien plasmada sobre el acto y el sentido de la escritura. Yo también me pregunto a veces sobre ello, y no llego a tener una noción clara al respecto. Solo entiendo que, como en el caso de la lectura, es una tarea que jamás te deja sensación de vacio y mucho menos de haber malgastado tu tiempo. Muy al contrario, ambas cosas te llenan de satisfacción por muy pobre que a veces sea el contenido de una y otra.
ResponderEliminarUn abrazo, José María, y gracias por hacernos pensar.
Enrique.
Todos estos comentarios son un fraude. Un maravilloso fraude, que te anima a seguir escribiendo. Porque ningún escritor, ningún aprendiz del oficio de la palabra, puede decir nunca que un texto es malo. Porque de un lado conoce el esfuerzo de la creación y de otro todos los textos te enseñan algo, aunque solo sean las costuras del alma del autror.
ResponderEliminarGracias Enrique
Saludos.