Una voz más
—Hay que estropearle el descanso, esta vez se ha excedido. ¿Voluntarios? —les preguntó escéptico.
—Yo lo haré —contestó con firmeza una voz de mujer.
—Tu acto salvará a los hombres —sentenció la voz de mando—, pero quizás acabes siendo la más vilipendiada por ello. ¡Mujer, ve y despierta a Dios!
—Yo lo haré —contestó con firmeza una voz de mujer.
—Tu acto salvará a los hombres —sentenció la voz de mando—, pero quizás acabes siendo la más vilipendiada por ello. ¡Mujer, ve y despierta a Dios!
Y al tropecientos día…, le despertaron. Un micro muy original, Larin, felicidades. Un beso.
ResponderEliminarSí, primero, Eva y, después de los tiempos, otra mujer tendrá la culpa de todos los males. Gracias, Matrioska, un beso.
ResponderEliminarBuen relato, pero que quede claro que no fue Dios quien vilipendió a la mujer, sino esos hombres a los que salvó. ¡Injusticias del destino!
ResponderEliminarUn abrazo y un me gusta.
Desde luego, Dios no es el culpable, son los hombres. Pero siempre hemos sido rechazadas por ser mujeres y todavía seguimos solicitando ser consideradas igual a los hombres, en cuanto a inteligencia, ser persona, trabajadora y tantas otras cosas, todavía se sigue pidiendo para la igualdad.
EliminarSolamente quise dar un guiño a la valentía de la mujer.
Gracias Isidro, por comentar y leer el relato. Un beso.
Es imperdonable, este hombre está mas dormido que un lirón... no sé ni cómo hay gente que sigue creyendo en él.
ResponderEliminarMe pierde esa ironía, tan bien conseguida, tan sutil...
Saludos
Gracias, Rosy, por leer y comentar. Un beso
EliminarEl trabajo no sé si bien llamado "sucio", ese que no se ve y es tan importante, muchas veces lo acomete una mujer, además, sin pensar en las consecuencias, simplemente porque hay que hacerlo. ¿Por qué ocurre esto? Para tratar de contestar a esta cuestión podríamos estar hablando de psicología humana, historia y hasta prehistoria durante mucho tiempo sin llegar a ponernos de acuerdo. En todo caso, pienso que la realidad está ahí y que tú has sabido ponerla en evidencia con pocas palabras, concretamente cincuenta, y de forma accesible.
ResponderEliminarUn saludo
¿Un Dios durmiente? ¡Así nos va!
ResponderEliminarMenos mal que hay mujeres que se ofrecen para despertarlo a riesgo de sufrir su cólera, cólera que no suele emplear con los hombres (y mira tú que hay donde elegir).
Relato muy original donde los haya. Va mi "Me gusta" y mis mejores saludos.