Soy hijo único
Nunca he querido ir al médico. Ya es tarde. Me miro al espejo. Estoy amarillo. No puedo reconocerme. Me da vueltas una idea. Son tres hermanas. A las dos menores, en pocos años, se les ha muerto un hijo. Cáncer.
Mi madre es la mayor. Yo no tengo más hermanos.
Mi madre es la mayor. Yo no tengo más hermanos.
Me ha gustado el estilo que has empleado, Gil Hernando. Frases cortas hiladas de manera continua en tan solo dos párrafos, para terminar el relato con una sentencia, de nuevo corta, sinónima del título. Y todo para contar una historia de la que, presumiblemente, ya nos adelantas su resolución.
ResponderEliminarVa mi "Me gusta" y mi enhorabuena.
Un cordial saludo.
Con independencia del texto y de las gracias que te anticipo, tu comentario es una excelente critica literaria, que me orienta y me anima, para poder seguir escribiendo.
Eliminarsaludos
Que sensación de fatalidad, más que de aceptación. Sin espacio a conjeturas, sin huida, un texto muy en crudo que acompaña perfectamente ese momento frente al espejo.
ResponderEliminar!Que buen símil el del espejo!
EliminarPuede ser la fuente de inspiración para un próximo relato.
Muchas gracias por tus palabras, y un saludo.
Un micro muy efectivo, Gil, martilleas con frases tajantes una realidad que rematas con una condena rotunda para tu protagonista. Me ha gustado cómo lo has transmitido. Un saludo.
ResponderEliminarA veces sustituyo puntos y aparte, por punto y seguido por respetar la estructura de la pagina, pero leído impacta más el aparte, que es lo que me gusta., como tambien impresionan mas los relatos dramáticos.
EliminarGracias por tus palabras Saludos
Me gusta la secuencia lógica que expone tu protagonista, con un desenlace irrefutable. Y el ritmo, con esas frases cortas, encadenadas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias por tus palabras, pero dosis vosxotros los que me enseñais a escribir
EliminarLa fatalidad, el destino escrito, la ausencia de escapatoria, las señales que anuncian el final, retazos incontestables que cortan como una guadaña afilada y que son imposibles de esquivar, vestigios que solo conducen a un camino. El relato de una muerte anunciada, el drama latente de una madre que, de forma antinatural, sobrevivirá a su hijo.
ResponderEliminarSobrecogedor y sin concesiones, no deja indiferente.
Un abrazo
Pero si yo te creia por ahi, explorando diccionarios, como un maestro! Muchas gracias por tus palabras, ya sabes que son muy importantes paramí. Un abrazo de los dos.
Eliminar¡José Mª, mira que me gusta esa forma tan tuya de escribir! Nos vas encogiendo el estómago, el corazón y hasta el alma. Drástico y tajante, muy a lo Gil Hernando de Santiago.
ResponderEliminarTe mando un beso fuerte a ti y a quien tú ya sabes.
Malu.
Bueno Malu, espero que contigo no me equivoque otra vez en las respuestas a los comentarios. Lo de Ángel es que me he confundido en una palabra, y he querido corregirlo, pero ya ves que chapuza. ¿ Sabes? A mi también me gusta tu forma de escribir y tus comentarios por q lo que los agradezco.
EliminarSobre "quien tu ya sabes " te manda tambien un beso y dice que está muy vaga
Jo. Esto es lo que se llama tener todas las papeletas. Enhorabuena una veza más. Besitos
ResponderEliminarUna vez más... Ains estos teléfonos que irremediablemente nos llevan a su terreno... Jeje
ResponderEliminarNo entiendo este primer comentario tuyo. pero gracias por escribir y por re intentarlo.
Eliminar¿Telefonos?
Saludos
Es un relato realista. Mi protagonista y yo tenemos todas las papeletas, como tu dices, y no se como deshacerme de ellas. Ahora colecciono palabras con las letra cambias de orden para ver si vendiéndolas se llevan también esa de la mala suerte.
ResponderEliminarGracias por leer y por tus comentarios.
Un abrazo.
El modo en el que el relato va desarrollándose y va revelando información mediante esas frases cortas crea un efecto contundente. Es como si cada frase fuera un martillazo que fuera clavando los clavos de la tapa de un ataúd al que inexorablemente parece que va ir a parar el protagonista.
ResponderEliminarEs verdaderamente impactante, José María.
En cuanto a la parte fea de la historia, no desesperes. Sólo aférrate a la vida con uñas y dientes. No hay dos seres humanos iguales y lo que le haya ocurrido a otros no tiene por qué sucederte a ti.
Abrazo fuerte.
Algo parecido quería que el lector captase en mi relato.
EliminarMuchas gracias por tus comentarios. Se que vienen de un maestro en el micro.
Saludos.
Perdóname la comparación, pero tu relato me ha recordado a esos "juegos de lógica" que tanto me gustaba resolver de jovencita. Frases cortas y contundentes que transmiten la información justa y atrapan la atención desde el principio.
ResponderEliminarQué impotencia transmites al saber que sólo hay un resultado posible.
Un saludo, Gil
Para el protagonista el futuro está escrito y el tiempo es inexorable... Pero ¿Los autores ?=)(/&¿ no son fiel reflejo de sus protagonistas?
ResponderEliminarNo quiero recordar aquello de que la realidad supera a la fantasía
Gracias por tus comentarios.
Seguiré escribiendo.
Saludos
Tu relato, José María, me ha recordado a algunos de los textos más negros de Cela, y por lo que veo proviene de un interior asediado por la enfermedad. Creo que lo último que debe de hacer es rendirse; y sí en cambio jugar todas las bazas posibles en esta lucha, siendo las más importantes la fortaleza de ánimo y el optimismo. Mis mejores deseos en esa batalla.
EliminarUn abrazo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarTengo la costumbre de cambiar de registro y de tema en cada relato, Intento que no se confunda el protagonista con el autor, aunque de vez en cundo nos reflejamos en ellos Cada relato es un experimento, un juego, porque es divertido jugar con las palabras.
ResponderEliminarGracias por tus comentarios
saludos.