El iluminado
Cuando el Dr. Klausen tuvo listo su Casco del Conocimiento Progresivo®, la ciencia aguardaba una histórica revolución. Sin embargo, poco después el doctor sufrió de hipocondría y se aisló. Más adelante lloró aterrorizado durante días y, por último, abandonó su habitación gritando de júbilo y se arrojó por la ventana.
No creo que haya nadie capaz de recibir toda la información posible y salir indemne. Dicen que nuestro cerebro tiene una capacidad ilimitada, pero es muy dudoso que sea cierto; además, hay que contar con las emociones, que también juegan un papel, de ahí la locura de tu protagonista, al que se podría comparar con Don Quijote, por cuanto su divino trastorno se debió a un exceso de textos e información. Me gusta el detalle de que este hipotético casco, bueno como concepto pero nefasto en la práctica, esté oficialmente patentado y registrado.
ResponderEliminarTú sí que sabes iluminar con este blog de humanidades, como creo que se denomina oficialmente, o con este fabuloso invento, como me da a mí por llamarlo.
Un abrazo, Álex
¡Gracias por el comentario, Ángel! Soy consciente de que ando al límite muchas veces en cuanto a dar a entender el mensaje, para lo que me suelo apoyar mucho en el título. El protagonista no se vuelve loco (¡es un muy buen casco!), sencillamente en el proceso de conocimiento termina por conocer también qué hay después de la muerte, y eso le llena tanto de felicidad que no puede esperar y decide ir corriendo a suicidarse. Es el suicidio más feliz y consciente posible, vaya, por eso lo de "Iluminado".
EliminarPrometí el mes pasado que haría un relato feliz esta vez. ¡Un abrazo!
Por un momento he creído que habías abrazado la verdadera fe y que te habías unido a la secta de adoradores del maestro Lovecraft. Pero veo que no, qué pena.
ResponderEliminarDe todas formas, cuidado, Álex, que la noche es oscura y está llena de horrores...
Abracicos, que se acerca el invierno.
Cthulhu es todavía inescrutable para mí, me temo. ¡Abracicos calenticos!
EliminarMe ha gustado la progresión que estableces a partir del momento en el que el doctor se coloca el casco: Primero la hipocondría de mirarse a sí mismo consciente de los males que le pueden enfermar; después, el terror de la consciencia por la complejidad y crueldad de que le rodea y, finalmente, el estadio de la espiritualidad donde todo cobra sentido.
ResponderEliminarHombre, sociedad y espiritualidad, tres secuencias de la consciencia que desembocan en la felicidad más absoluta.
¡Ufff!, aún así, no sé yo si me pondría ese casco...
Un fuerte abrazo, Álex.
¡Exacto, Antonio! Como producto comercial está claro que tiene sus lagunas, pero el Dr. Klausen es (o fue) un científico puro y duro; hace dos años hice una microtrilogía con sus aventuras viajando por el tiempo.
EliminarUn abrazo.
Alex, tu profesor ha ido progresando en el conocimiento y esto le lleva al suicidio. Tal vez es mejor vivir el presente que es lo importante, pero el ser humano siempre quiere llegar más allá. Me ha gustado mucho. Felicidades. Besos
ResponderEliminarPues sí, Pilar, la moraleja supongo que es que no podemos anticiparnos y que la ignorancia, en cierto sentido, es fundamental para la vida. ¡Besos y gracias!
EliminarFinalmente, a pesar de los primeros momentos de hipocondría y terror, el casco se puede denominar también de la felicidad. El conocer lo que hay después de la muerte y saber que lo que le espera es mejor de lo que hay (que como va el mundo cada vez parece menos ficción) es un punto para que cruce esa ventana y acabe siendo un hombre feliz.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho que se haya iluminado con ese casco que tanto trabajo le ha dado y tenga tan buen final. También lo original e imaginativo del relato.
Un abrazo, Álex.
Pablo
Sí, y más vale que el casco fuera infalible... Eso sí, tiene mérito que el doctor, pese a todo, no se lo quisiera quitar en ningún momento. ¡Un abrazo, Pablo!
EliminarPues después de leer este "Iluminado" no sé yo si quiero quedarme "a oscuras", por mucha felicidad que haya después de la muerte, yo prefiero esto que se disfruta en vida. Bromas aparte, me gusta la progresión que experimenta el Doctor desde que inventa-fabrica el casco, lo patenta y después lo prueba hasta el final, para mí fatídico, para él, culmen de su invento.
ResponderEliminarOye, dijiste que este mes iba a ser una historia más "ñoña", no? Ja, ja, ja.
Un beso fuerte, querido Álex.
Malu.
¿Dije ñoña? Bueno, esta es más simpática, con su final feliz y su toque de humor... Aunque sí, tanto sufrimiento y un final con suicidio no es lo que se dice halagüeño. ¡A ver si a la próxima! Un beso, Malu.
EliminarSin duda, un casco que catapulte nuestras capacidades mentales a tal grado tendría increíbles ventajas, Álex, pero creo que el camino hacia el conocimiento no debería separarse tanto de la experiencia. ¿Qué sucedería si el artefacto tuviera una falla imperceptible y lo que pronostica de la muerte no es tan positivo?
ResponderEliminarBuenísimo, para pensarlo y repensarlo.
Saludos afectuosos.
Vicente
Muchas gracias por el comentario, Vicente. Por suerte creo que el casco quedó destrozado con el golpe de la caída. Saludos.
EliminarComo el doctor ha registrado su invento, de momento será caro y difícil de conseguir. No creo que los que puedan pagárselo quieran desprenderse de sus privilegios en este mundo y arriesgar todo por una invitación a una felicidad todavía en pruebas.
ResponderEliminarY es que aún hay mucho incrédulo con las posibilidades de los avances científicos.
Un gran micro sobre ciencia, felicidad y ficción.
Un abrazo, Álex.
Como decía arriba, creo que el casco se quedó roto y sólo el Dr. Klausen lo pudo experimentar. ¡Quizá sea mejor así! Un abrazo, Jose.
EliminarPues yo había interpretado que el último conocimiento fue que la muerte le liberaría de la carga de soportar el conocimiento de lo venidero, porque lo que viene es insoportable.
ResponderEliminarBuena historia con trazas de disponía.
Abrazo, Àlex.
De distopía.
ResponderEliminarBien podría ser eso, sí, me gusta mucho esa interpretación. ¡Un abrazo!
EliminarMiedo me da que se difunda tu historia, Álex: si un científico averigua lo que hay detrás de la muerte y corre tras ello... aumenta la tasa de suicidios entre el común de los mortales, seguro.
ResponderEliminarUn beso
Si se descubre científicamente que suicidarse es bueno, imagínate qué panorama; me parece una reflexión de lo más interesante, porque seguro que aun así se suicidarían pocos. Un beso, Margarita.
EliminarCreo que nunca escuché una historia sobre un suicidio feliz, aunque yo también había pensado que se suicidó porque se había vuelto loco.
ResponderEliminarMe encantó el final porque después del "gritando de júbilo" vino el inesperado "se arrojó por la ventana", y eso me causó mucha gracia.
Un beso Álex, y gracias por las luces.
¡Muchas gracias por el comentario, Sandra! Un beso.
EliminarEspero que antes de tirarse se quitase su Casco del Conocimiento Progresivo®, para que más gente pudiera sacar rendimiento de tan avanzado invento. Aunque, si les iba a dar por suicidarse a todos, mejor que lo escondieran para siempre. Muy imaginativo y ¡quién sabe! si algo premonitorio este micro, Álex. Un abrazo.
ResponderEliminarComo decía por arriba, yo creo que el casco se rompió en la caída, y casi mejor. ¡Un abrazo, Juana!
EliminarHe imaginado tu historia realizada en cine mudo, con música de fondo y subtítulos. Me parece realmente estupenda, y creo que si no hubieses aclarado su significado desde el principio habría dado tema de conversación para rato, como para meternos bien en diciembre.
ResponderEliminarEnhorabuena, Álex. Un fuerte abrazo.
Jo, no era mi intención cortar las alas a las interpretaciones, pensaba que aun así diríais lo que os había parecido al leerlo... ¡Gracias y un abrazo, Enrique!
EliminarSolo quería decirte que a mí me ha pasado lo mismo muchas veces y que si ahora intento evitarlo, lo de aclarar el mensaje, es porque lo he aprendido de otros compañeros.
EliminarEstoy con Enrique, creo que al explicar el significado del micro no nos has dejado desbarrar lo suficiente sobre él. :) Me ha gustado mucho porque me ha sumergido en una atmósfera de ciencia ficción que me ha recordado la que para mí es una gran película, Metrópolis. Un beso, Álex.
ResponderEliminar¡Desbarrad a gusto, que yo estoy encantado! A la próxima me callo hasta que hayáis dado rienda suelta a la imaginación, que la verdad es que le quito un poco la magia, si no. ¡Un beso!
EliminarA mí me ha hecho recordar la película “The lawnmower man” (El hombre del jardín) basada en un cuento corto de Stephen King. Coincido con que la explicación desarma otras interpretaciones. Me gusta, son pocos los microrrelatistas que abordan el tema de la ciencia ficción.
ResponderEliminarSaludos.
Decidido, última vez que cuento (por lo menos tan rápido) con qué sentido he escrito el texto. ¡Gracias por el comentario, Beto!
EliminarGenial la atmósfera de ficción que creas, con las tres fases que experimentó el doctor Klausen tras alcanzar el conocimiento pleno.
ResponderEliminarMuy buen micro, da para una historia mucho más larga y, como dice, Enrique, para una película de las clásicas de cine mudo.
Un abrazo.
¡Muchas gracias, Asun! Un abrazo.
Eliminar¡¿Pero este buen hombre no tenía a nadie que le advirtiera de aquello de que más vale malo conocido etc. etc.?! Espero que no se lanzara al vacío con el casco puesto porque menudo despilfarro en tal caso… De invento y de intento. Divertido micro. Felicidades, Álex.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues sí, le habría ido al pelo ese refrán. ¡Gracias, Fina!
EliminarSiguiendo el comentario de Fina, no sé si sería mejor que se lanzara con el casco puesto, visto el efecto que produce el saber absoluto...
ResponderEliminarVaya etapas: sufrir hipocondría, llorar aterrorizado y luego: euforia desmesurada... ¿seguro que no se coló en el micro de Asun y se esnifó los gusamos?? :-))
Un abrazo Álex.
Carme.
Yo creo que una vez se lo puso, no pudo ya quitárselo y se tiro con él. ¡Un abrazo, Carme!
EliminarPoco más que añadir a lo comentado. Es lo que tiene llegar tarde, que ya no comes carne (lo de oír misa, lo dejo a un lado por razones casi obvias). Solo dejar manifiesto que creo que sí, que se lanzó con el casco. De hecho su casco patentado ahora viene con un mejora añadida: ¡un utilísimo airbag! Evita, en parte, daños cerebrales, aunque no físicos, para los usuarios del mismo.
ResponderEliminarBuena historia, Álex, en la que recuperas, para sentenciarlo definitivamente, a un viejo personaje de tus micros iniciales, en los que ya lo calificabas como "imprevisor". Desde luego que lo era. Y también algo imprevisible.
Un abrazo, ¡capitán, oh mi capitán!
Me alegra mucho que te hayas acordado del pasado del Dr. Klausen. Era un científico brillante, pero pelín precipitado... ¡Un abrazo!
Eliminar¿Que le habría mostrado el casco del conocimiento. ?
ResponderEliminarEsa es la incógnita, el misterio, la razón de la depresión y de la euforia, ese motivo oculto es el que da sabor a tu relato.
Muy bueno, Alex,
Un abrazo de los dos.
Un abrazazo de los dos.
Sea lo que fuera, se vio incapaz de divulgarlo. ¡Otro abrazazo para los dos!
Eliminar