Jack
Al desvestirla se reflejan en su torso las cifras del despertador digital. Me fijo en la hora mientras separo cabeza y extremidades para imposibilitar la identificación. Vuelvo del revés los guantes de látex y los guardo en el pantalón. Como siempre. Entonces, ¿por qué ahora me despierto a las 3.14?
Perdóname si me alejo de tu idea básica, Belén, pero me da la impresón que tu relato narra el sueño recurrente de un asesino en potencia, que en el terreno de lo onírico da rienda suelta a sus instintos.
ResponderEliminarMuy bueno, Belén.
Saludos.
Yo creo que es tipo A"mérican psyco", esta a duerme vela soñando que esta asesinando. Mezclando deseo, alucinación y despertador Jajaja Y en su delirio y desdoblamiento de personalidad se cree que es la reencarnación de Jack el destripador... ahí es nada.
EliminarUn saludo Belén
Muy Highsmith, Belén. Realmente genial.
ResponderEliminar¿Tal vez el despertador digital tenía puesta la alarma para que sonara a las 3.14? Muy intrigante, Belén. Ya nos dirás. Saludos
ResponderEliminarIncluso este personaje, por desgracia real, enfermo, cruel e inhumano, tiene en algún punto remoto de su cerebro algo parecido al arrepentimiento, por eso pierde el sueño a la hora en que ejecutó su acción perversa, que quedó reflejada en la piel de su víctima. Ya me dirás si he acertado.
ResponderEliminarTodavía se oye un chiste que dice que Jack el Destripador todo lo hacía por partes. No es tu caso, tú compones textos que son un todo completo, original e imaginativo y que a mí siempre me gusta mucho.
Un abrazo, Belén,
Algo especial tenía esa mujer, como algo especial tienen tus letras, Belén.
ResponderEliminarOriginal versión del famoso Jack.
Saludos
Una extraña obsesión horaria atribula a este sanguinario personaje. Esa enigmática (y matemática) hora del despertar me tiene más que intrigada. ¿Será que se va estrechando el círculo en torno a él?
ResponderEliminarUn enigmático relato que nos está haciendo cavilar, Belén, y eso es bueno.
Un saludo.
Será esa la hora que se reflejó en su torso. Me tienes intrigada, como no tes prisa, me quedo sin uñas... ;-)
ResponderEliminarUn beso
Belén, nos tienes en ascuas... Yo coincido con Angel en la teoría de que es consciente de su crimen y la hora a la que lo comete permanece grabada en su memoria, haciendo que esto interrumpa su sueño. Muy bueno. Esperamos nos saques de dudas... Enhorabuena! Un beso.
ResponderEliminarQuizá no fuera el arrepentimiento lo que le despierta tras ese último asesinato, que parece uno más de una larga lista; quizá fuera un presentimiento, algo que se le escapa y que intuye el motivo de su inminente detención,
ResponderEliminarBuen relato Belén,
Saludos
Lo más espeluznante de estos psicópatas es su fría capacidad analítica, lo cual, en cierto modo, los deshumaniza, pero este que nos presentas, Belén, parece que tiene un atisbo de humanidad o, como mínimo de debilidad.
ResponderEliminarYo también estoy en ascuas: ¿Qué sucede a las 3:14?
Besos.
Aquí llevo esperando una respuesta varios días.
ResponderEliminarY declaro que hasta me he estudiado el número pi por si tuviera algo que ver con ese 3.14. Pero no encuentro nada que me ilumine.
Aparece mi querida Belén.
Un beso.
Pablo
Intrigante e interesante relato Belén y despiadado e inhumano el protagonista, me inclino a pensar que se despierta a esa hora por algo relacionado con el número Pi, pero seguro que tú nos sacas de dudas pronto.
ResponderEliminarUn beso fuerte, me ha gustado.
Malu.
Bueno, pues yo estoy como Pablo, esperando alguna aclaración sobre este misterioso relato. Voy a divagar un rato. :) A ver, ese “como siempre”, significa que lo de descuartizar a mujeres ya es algo habitual para él. ¿Por qué se despierta a las 3.14, la hora en la que miró el despertador antes de desmembrarla? ¿Pudiera ser que esa víctima era especial para él? Nos tienes en ascuas, Belén, y eso significa que tu micro ha captado nuestra atención. Felicidades y un beso.
ResponderEliminarInquietante relato, tal vez ese reloj grabado en su última víctima actúe de detonante, un despertador de su conciencia. Enhorabuena, Belén, por este relato que hace volar nuestra imaginación. Un abrazo.
ResponderEliminarSu despertador suena: Pi, pi, pi, pi... que siempre es menos desagradable o menos austadizao que si una voz dijera: Tres coma catorce, quince, noventa y dos, sesenta y cinco...
ResponderEliminarMuy ingenioso e intrigante, Belén Christie
Besos.
Un 50 que deja una pregunta en el aire, una intriga y un buen hacer de tus letras. Una hora que queda marcada en el inconsciente del asesino, una victima desmembrada que atormenta a su verdugo en la hora exacta en que su latir fue arrebatado de manera cruenta.
ResponderEliminarFantástico como siempre Belén. eres buena, muy buena y para muestra este botón.
Un beso enorme bella tocaya.
Nunca entendí el número pi y menos su definición académica ("número trascendente 3,141592…, que expresa el cociente entre la longitud de la circunferencia y la de su diámetro. (Símb. π)"), pero siempre me atrajo. Creo que como a tantos otros.
ResponderEliminarAlgo similar me ha pasado con tu inquietante y desconcertante historia, Belén, que tiene un no sé qué que lo hace atrayente, como ese 3.14 (¿hora? ¿número pi?).
Como a otros cincuentistas, me tienes en ascuas, pero eso no quita para que no te pueda dar muy gustosamente mi me gusta. Con seguridad nos aclararás (o eso esperamos) por qué se asombra Jack.
Un saludo.
¡Huy, la que he liado sin pretenderlo! ;o) Perdón por no haber pasado antes, no tenía ni idea de que había aquí este debate tan apasionante. Bueno, ya sabéis que los microrrelatos, y cualquier texto literario en general, está abierto a las interpretaciones que el lector quiera darle. Esa es su grandeza y su valor. Mi idea al escribir el relato es la que apuntan Ángel Saiz, Pilar Alejos y Belén Mateos: la mente enferma de Jack se obsesiona con los números del despertador que se reflejan en el cuerpo de la víctima y se convierte en una especie de castigo o venganza que le hace despertarse siempre a esa hora. Jo, siento que sea tan prosaico, nada de número pi ni eso, aunque es una idea genial. Eso demuestra que aquí también hay monstruos, pero por lo buenos que sois escribiendo y comentando. Un gran abrazo a todos.
ResponderEliminarY Salvador también acertó
EliminarPues igual se obsesiona con la hora, pero algo de humanidad... cuando guarda los guantes "en el pantalón. Como siempre", yo no diría tanto. Qué sangre fría! Ya le va bien un poco de insomnio.
ResponderEliminarUn abrazo.
Carme.
Un Jack que no nos imaginamos, con remordimientos tal vez, con un arrepentimiento inconsciente que le quita el sueño justo a la hora de su crimen.
ResponderEliminarMuy bueno, Belén.
Un beso.
En su momento no me aclaré con él y lo dejé en espera. Me alegro de que ya esté resuelto el enigma. Enhorabuena, Belén. Aparte de intrigante tu historia deja unas imágenes hipnóticas.
ResponderEliminarUn abrazo y hasta pronto.