Perdidos
Jugaron mucho tiempo al misterio. La costumbre los hizo imberbes amantes que se agotaron en la búsqueda de la solución. Cuando era demasiado tarde, descubrieron en sus rostros que el juego ya no era juego; era culpa, por no haber tomado en cuenta la posibilidad de perderse en el camino.
Evocaciones a Biedma. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarDice Eduardo Galeano: "En los extravíos nos esperan hallazgos, porque es preciso perderse para volver a encontrarse".
ResponderEliminarDespués de Galeano y de tu micro, Cristián, no tengo nada más que decir.
Besos.
Malu.
Cristian bienvenido a 50palabras.
ResponderEliminarTal vez por jugar tanto al misterio perdieron la oportunidad de amarse como debían.
Un saludo.
Tengo que confesar que me he perdido un poco con tu micro, Cristian. No acabo de entender exactamente a qué se debe ese sentimiento de culpa... Quizás porque el misterio no deja de ser una máscara más que impide ver al otro como realmente es y desnudarse uno del todo... Muy "misterioso" tu relato, igual que sus protagonistas 😉
ResponderEliminarCristian, bienvenido a la familia cincuentista.
ResponderEliminarEl tiempo es efímero y no podemos recuperar el tiempo perdido. Hay que vivir sin tantos rodeos y no perder la oportunidad de amar intensamente.
Un abrazo
Tu relato me ha parecido fantástico aunque parecía más una reflexión que un relato ensi. Aún así me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn saludo y bienvenido :)
El tren va pasando y si se dejan escapar los vagones de las etapas de nuestra vida, luego el tiempo, efímero, no vuelve a darnos una segunda oportunidad.
ResponderEliminarSaludos, Cristian.
Pablo.