El dichoso capricho de enamorarse
—¿Dónde va usted?
—Al corazón de esa señorita.
—¿Me enseña su billete, por favor?
—Verá... no tengo.
—No sea tonto, bájese ahora que aún puede.
—Pero es que... la quiero.
—Pues le tendré que multar por ir sin billete.
—¿Y supone mucho?
—Lo suficiente para que no la pueda olvidar.
—Al corazón de esa señorita.
—¿Me enseña su billete, por favor?
—Verá... no tengo.
—No sea tonto, bájese ahora que aún puede.
—Pero es que... la quiero.
—Pues le tendré que multar por ir sin billete.
—¿Y supone mucho?
—Lo suficiente para que no la pueda olvidar.
El capricho lleva a una pasión irracional y repentina, es un amor adictivo. El amor para mi, es un sentimiento de afecto intenso por otra persona, y necesita tiempo para madurarse. Parece que el revisor le quiere ahorrar el mal trago que pasará después, la inseguridad que le puede crear y la pérdida de contacto con la realidad
ResponderEliminarEs un buen diálogo, Juan. Un beso.
La vida está llena de caprichos y seguramente el más dulce de todos ellos es amar. O quizá también el más complicado. Hay que arriesgarse si queremos descubrirlo sin que nos deba importar la penitencia. Muchísimas gracias, Olga. Besos. :)
Eliminar¡Precioso!
ResponderEliminarViniendo de una gran escritora como tú que sabe hacer malabares con las letras, eso es para mí todo un halago. Muchísimas gracias. Besos. :)
EliminarMe parece tan bonito y tan original que a partir de ahora habría que exigir una voz en OFF para estas ocasiones.
ResponderEliminarEnhorabuena Juan, un beso.
Malu.
Esa voz en OFF existe, lo que sucede es que a veces le hacemos caso, a veces no. Sí, esa vocecillas son los latidos del corazón. Y digo yo, ¿por qué no escucharlos más a menudo? :) Muchísimas gracias, Malú. Besos!!
EliminarJuan, curiosa forma de presentarnos un amor no correspondido. Me parece que el diálogo se produce entre la razón y el corazón.
ResponderEliminarOriginal.
Besos
Ese dilema tan humano entre hacer caso a la razón y al corazón. Y donde creíamos tener un problema, ahora tenemos dos: ser valientes y arriesgarnos por amor y el segundo, darle explicaciones a nuestro cerebro de que nuestra decisión es la mejor pese a que él tenga la autoridad de la razón. jajajaja Muchísimas gracias, Pilar. Besos. :)
EliminarBuen diálogo y buena manera de presentarnos ese amor. Un beso.
ResponderEliminarAyyy, el amor. Ese tropiezo tan deseable en el camino de la vida. Muchísimas gracias, Maite. Besos!! :)
EliminarNo paramos de latir.buen relato.saludos
ResponderEliminarDe eso se trata, de no dejar de latir ni un instante o esto no tendrá mucho sentido. No siempre es fácil, pero hay que dejarse llevar. El amor es sabio. :) Muchas gracias, José Juan. Saludos!!
EliminarEl amor no conoce obstáculos y como se dice es ciego, por mucho que se le quiera hacer entrar en razón es imposible.
ResponderEliminarBuen relato Juan.
Un abrazo
La multa por enamorarse sin ser correspondido es uno de los tributos más duros de pagar, pero si ha de suceder, sucederá sin que la razón y el buen criterio puedan impedirlo. Si sabe escribir, o componer, para desahogarse, no tendrá una solución, pero sí una posible vía de escape. Que la menos le quede eso.
ResponderEliminarUn saludo
Que buen viaje, que buen relato Yo hubiera comprado e billete para no olvidarla
ResponderEliminarGran diálogo con una última frase para enmarcar, Juan. Me gustó mucho.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pablo.
Un relato encantador, Juan. Y claro, me ha encantado.
ResponderEliminarSaludos cordiales
La multa es cara. Lo sabemos y la pagamos. Nada nos quita la ilusión del comienzo.
ResponderEliminarUn relato precioso, Juan. Un abrazo.
El amor no correspondido tratado de una forma muy original y narrado con el exquisito paladar de un gourmet.
ResponderEliminarBuen relato, Juan.
Un saludo.
Tan caprichoso como irremediable cuando irrumpe con esa fuerza que el solo conoce. Bien micro. Saludos
ResponderEliminarCuando el amor se ha puesto en marcha, ya no hay manera de bajarse y pagas el peaje que te toque pagar. Me ha gustado mucho. Un beso, Juan.
ResponderEliminarAyer era muy tarde y no pude sacar el billete para este viaje. De todas formas con billete o sin él suele ser tan peligroso como genialy apasionante. Aunque duela. Tambien es genial tu relato.
ResponderEliminarSalu2.
"Es que el amor que tiene tanta fuerza se lleva por delante todo sin pensar" cantaba Luis Aguilé. Muy ingenioso tu micro, Juan. Parece que tu protagonista, impulsado por esa fuerza irremediable del amor, ha hecho una apuesta de la que no va a salir muy bien parado. Por lo menos lo ha intentado. Saludos.
ResponderEliminarQué agradable de leer es este relato y qué difícil me parece su ejecución. Estupendo, Juan.
ResponderEliminarEnhorabuena y saludos.