Maternidad frustrada
Cuando llegaron los gemelos a mi vida ya noté que nunca se llevarían bien. Ahora, tras cuatro años juntos, ¡siguen sin dirigirse la palabra!
La enfermera sonríe y los esconde. Me dice al oído: "No se enfade señora, ahora viene el doctor". Sabe lo poco que le gustan los muñecos.
La enfermera sonríe y los esconde. Me dice al oído: "No se enfade señora, ahora viene el doctor". Sabe lo poco que le gustan los muñecos.
Yoya, nos mantienes en vilo con esta "maternidad frustrada" y con saber que les ocurrirá a esos gemelos, pero con tu última palabra, "muñecos", das un giro total a la historia.
ResponderEliminarPienso que en la realidad situaciones como la que cuentas las hay. Personas que tienen en su vida muñecos que tratan como bebés, y que por cierto está hechos de tal manera que parecen reales.
Me ha gustado.
Un abrazo.
Muchas gracias Javier, esta historia desgraciadamente tiene mucho de real.
EliminarGracias por tu comentario y un abrazo.
Yoya, admiro los relatos en los que se escribe una historia para que el lector monte el rompecabezas del trasfondo y construya la imagen que desprende dicha historia.
ResponderEliminarPura maestría la que has demostrado con esta madre con gemelos de plástico y corazón arañado.
Me ha encantado.
Un beso.
Pablo
Un poco de intriga sí que dejé hasta el final, muchísimas gracias Pablo por haberle dedicado unos segundos y por tu comentario.
EliminarUn beso.
La necesidad de dar cariño puede ser algo muy fuerte, si en concreto hablamos de una madre hacia sus hijos, el sentimiento se duplica, como poco. Cuando algo se desea mucho y no se tiene quizá haya que inventarlo, pero no siempre el resultado es el apetecido. Esta mujer llega a ver que los gemelos no interactúan entre ellos, pero no quiere darse cuenta de que son de carne y hueso y que ella tiene un problema.
ResponderEliminarUn relato en el que la técnica de la sorpresa está muy bien llevada, sin que se noten las costuras. Primero nos metes en el mundo de la protagonista. Luego consigues que lo veamos en su verdadera perspectiva mediante un giro inesperado.
Un abrazo, Yoya
Gracias Ángel por tu siempre completísimo análisis. Está claro que la mujer tejió su particular mundo y en el se sumergió.
EliminarUn abrazo grande.
Excelente micro, me deja pensando en la frustración y obsesión que lleva a una locura.
ResponderEliminarMuchas gracias Xavier.
EliminarYoya, la maternidad frustrada de la protagonista, le hace perder la razón, cree que ha sido madre de verdad y los muñecos ocupan el lugar de sus hijos perdidos.
ResponderEliminarMuy buen micro, enhorabuena.
Besos.
Así es Pilar, esta mujer vive su locura igual que si fuese un sueño.
EliminarBesos.
Esos extraños gemelos que no se dirigen la palabra son producto de la enfermiza necesidad de ser madre, pero el relato está tan bien contado, que no lo descubrimos hasta el final. Por desgracia, la maternidad frustrada puede llevar a desórdenes mentales.
ResponderEliminarExcelente micro, Yoya. Un beso.
Muchísimas gracias Carmen, un desorden producto de su frustración.
EliminarUn beso.
Qué fuerte es el drama que nos presentas, Yoya. Todo lo relacionado con la pérdida de un hijo puede afectar gravemente la salud mental.
ResponderEliminarUn beso.
Todo un drama Asun, así es. Muchas gracias por tu comentario.
EliminarUn beso.
Algunos de vosotros escribís unas cosas tan terribles que me avergüenzan mis frivolidades en 50 palabras.
ResponderEliminarMagnífico micro. Tremendo, pero magnífico. Saludos, Yoya
Pues viniendo de alguien que lleva un montón de relatos estupendos...es muy de agradecer Plácido.
EliminarUn saludo.
La fragilidad del ser humano es aún más acusada cuando es la mente la que quiebra sus lazos con la realidad y se vive enajenado por el sufrimiento que causa la frustración. Magnífico relato sobre un personaje roto. Saludos, Yoya.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario Manuel.
EliminarUn saludo.
Muy buen relato y muy triste su trasfondo. Yo tambien he leído en algún sitio sobre los muñecos Reborn y del bien que pueden hacerle a aquellas mujeres que no han conseguido ser madres, aunque a muchos pueda parecerles (o parecernos, para que negarlo) un tanto "raro" y que podría haber otras formas de "contrarrestar" esas ansias, a veces (vistas desde fuera) un tanto exageradas, aunque suene fuerte. Creo que hay más cosas y personas a las querer y ayudar en el mundo. Bueno, me da que me estoy metiendo innecesariamnete en un huerto de berenjenas. Me ha gustado, Yoya. Un abrazo y suerte.
ResponderEliminarTriste. Lo has narrado muy bien, desde el comienzo con el título. Un beso.
ResponderEliminarMuchísimas gracias Maite.
EliminarUn beso.
Genial Yoya. Me encanta...en general los desórdenes mentales me parecen muy interesantes para relatar, pero además, está muy bien escrito. Mi felicitación.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias Raquel, me alegra que te guste.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hace poco he visto un reportaje sobre mujeres que cuidan a sus muñecos (con un aspecto tan real que impresiona) como si fueran bebés. A mí me parece una actitud extrema, porque siempre hay alguien, niño o adulto, en quien podemos centrar nuestros mimos y cariño. Aparte de esto, te felicito por tu buen micro, Yoya. ¡Feliz 2018! Abrazos.
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