Pausa
—Me muero por volver a mirarte a los ojos —tecleó con agilidad en su móvil.
—Y yo por probar otra vez el sabor de tus labios —contestó él de inmediato.
Entonces, ambos levantaron la vista de sus pantallas y, antes de seguir escribiéndose mensajes, se fundieron en un prolongado beso.
—Y yo por probar otra vez el sabor de tus labios —contestó él de inmediato.
Entonces, ambos levantaron la vista de sus pantallas y, antes de seguir escribiéndose mensajes, se fundieron en un prolongado beso.
Muy bueno, Rafa. Por desgracia es un tema que va a más cada día. He visto a una pareja comer en un restaurante sin quitar la vista del móvil, sin apenas mirar ni la comida, y mucho menos mirarse. Deprimente, pero esa es la realidad. Un abrazo.
ResponderEliminarLo de no mirar la comida si que no tiene perdón.
EliminarGracias, Pepe.
Abrazos.
Una pena, pero es así. Muy actual. Un beso.
ResponderEliminarEl amor en tiempos modernos.
EliminarGracias, Maite. Un beso.
Por muy apasionados que seamos de la escritura, y por aquí hay unos cuantos, nunca hay que llegar a esos extremos. Mundo de tristes contrastes: cuanto más comunicados, más lejos.
ResponderEliminarUn abrazo, Rafa
Mientras no inventen sucedáneos de besos, roces, caricias y arrumacos, aún seguirá habiendo vida.
EliminarGracias, Ángel.
Abrazos.
Estamos tan enganchados al móvil, que no sabemos hacer nada sin él.
ResponderEliminarEncuentro ,en el micro, una crítica soterrada al invento.
Suerte, Rafa
Más al uso que le damos que al aparatito en sí.
EliminarGracias, María Jesús.
Un beso.
Y fueron felices y comieron perdices, tururú corneta. O no. O sí que cayeron en la cuenta de que lo virtual no alcanza, ni de lejos, a la realidad con sus múltiples y múltiplos matices. Y más en el amor. A lo mejor lo comunicativo- virtual les sirvió de calentamiento. Estos terminan en la cama. Tu texto es un canto, según lo veo yo, a la superación de la técnica comunicativa actual, que deja muchísimo que desear, que empobrece. Un micro, como todos los que escribes, que no son despojos sino de espejo, como también he dicho por ahí. Mi más muy enhorabuena y un abrazo muy apretado.
ResponderEliminarSí, a veces las baterías de esos bichos se sobrecalientan y ¿por qué no? podrían favorecer alcanzar la temperatura adecuada para unas relaciones afectuosas tradicionales. Que la tecnología también ayuda.
EliminarGracias, Eduardo.
Prieto abrazo.
Nos das cuenta de nuevas formas de amar virtuales, el móvil ha llegado ya a tocarnos el corazón sin duda ninguna. El relato desprende a partes iguales, según lo veo yo, candor e ironía. Una mezcla genial. Un abrazo, Rafa.
ResponderEliminarParece que los mensajes en las pantallas han superado con creces a los susurros al oído. Así es la vida.
EliminarGracias, Manuel.
Un abrazo.
El móvil es una invitación a tener algo nuevo y distinto. Ni mejor ni peor. Otro camino por explorar.
ResponderEliminarSin duda. Nuevos protocolos en las relaciones amorosas.
EliminarGracias, Manuel.
Saludos.
Que los besos sean la pausa de las realidad virtual dice mucho de la incomunicación del mundo en el que vivimos. Confiemos en que más de una pareja sea capaz de desconectar sus pantallas.
ResponderEliminarExcelente ironía, Rafa. Un fuerte abrazo.
Esperemos que, al menos, esos besos sean muy muy pausados.
EliminarGracias, Carmen.
Un beso pausado.
Si, tenemos un pequeño problema de adicción a nivel global. Yo espero que se nos pase un poco a todos, que pase de moda... (en el fondo sabemos que va a ir a peor).
ResponderEliminarUn abrazo Rafa.
Gracias por poner encima de la mesa esta reflexión.
Me temo que ya no se trata de una moda y sí de un nuevo hábito. Tendremos que recurrir a la reeducación.
EliminarGracias, Raquel.
Un beso.
No todo está perdido, si han conseguido encontrar, al menos, unos instantes para tratar de dar salida real a esas ansias amorosas que tan bien parecen recrear en el teclado. Curioso, Rafa. Un abrazo y suerte.
ResponderEliminarSí, esperemos que no se encuentre un sucedáneo al amor. No sería lo mismo.
EliminarGracias, Jesús.
Un abrazo.
Pues no creas, que la situación tiene su punto. Habrá que probarlo... jajaj
ResponderEliminarAcertada crítica, Rafa.
Un abrazo.
Bueno, la comunicación escrita siempre presenta menos riesgos de meter la pata que la verbal. Esos segundos de más para escribir siempre son una oportunidad de reflexión adicional.
EliminarGracias, Enrique.
Abrazos,
Al final perderemos las cuerdas vocales por ser ya un lastre social, ja, ja, ja. Muy buen relato que nos hace reflexionar. Un abrazo navideño, Rafa.
ResponderEliminarSí, estos nuevos hábitos acabarán por modificarnos morfológicamente, ya verás.
EliminarUn abrazo, Salvador.
Te escribiría un comentario, te diría que el micro es estupendo, que retrata estupendamente ciertos hábitos que se están desvirtuando o modificando los hábitos de comunicación... Te escribiría este comentario pero tengo la imperiosa necesidad de contestar un mensajito de móvil ;))
ResponderEliminarEnhorabuena por el micro y Felices Fiestas, Olivares.
Un beso.
Nuria Rubio
Hola Nuria. No recordaba haberte leído también por aquí. Feliz aparición. Muy divertido tu comentario.
EliminarUn beso y que disfrutes estas fiestas.
Feliz de hallarte aquí, Olivares. Yo dejé mi pequeña huella en esta página allá por el verano... Y hasta la fecha (la vida, que se complica una barbaridad)
EliminarGracias por tomarte con humor mi comentario múltiple; a veces una sonrisa vale más que mil palabras.
Un beso y que sigas sumando micros... y yo que lo vea/lea
Nuria Rubio
ERROR GRAMATICAL
ResponderEliminar"(...) que se están desvirtuando o que están modificando(...)"
¿Lo ves? Si es que no se puede estar a todo a la vez.
Nuria
"(...)que están desvirtuando"
ResponderEliminarNuria corrigiendo de nuevo . Sin comentarios.
ERROR SEMÁNTICO
ResponderEliminar"estupendo", "estupendamente" (pseudorepetición; pide a gritos otro vocablo)
"habitos" (repetición en toda regla)
Nuria corrigiendo por última vez
El milagro de tu micro es que se dieran cuenta que uno estaba frente a otro y pudieran besarse en lugar de enviarse el emoticono del 😘.
ResponderEliminarComo siempre, bien escrito, ingenioso y con su punto de crítica satírica.
Un abrazo, Rafa.
Pablo
No des ideas, Pablo, que hasta los besos perderán su naturaleza.
EliminarUn fuerte abrazo.
Muy bueno, Rafa, como todo lo que escribes. Haces que al lector nos entre, de modo suave, la carga de crítica que quieres transmitir. Felicidades. ¡Feliz 2018!
ResponderEliminarGracias, María José. A veces conviene tomar distancia, mirarnos a nosotros mismos y reírnos de los sinsentidos en que nos metemos.
EliminarMuy feliz 2018.
Besos.
No es nada absurda la situación que describes en tu microcuento, de hecho, esos dispositivos electrónicos ya se han apoderado de nuestras vidas.
ResponderEliminarY es que los seres humanos enseguida nos enganchamos a algo, y esos aparatos tienen magia por todo lo que son capaces de hacer. Y pienso que esto sólo es el comienzo de un cambio en las relaciones humanas que no sabemos hasta dónde nos va a llevar.
Tus protagonistas aún son capaces de hacer una pausa para besarse, pero quizá eso no sea la norma en un futuro, de hecho, todas estas situaciones ya han sido explotadas tanto por la literatura como por el cine, y también por el humor, como haces tú, el cual siempre es una gran arma, algo así como el orgasmo de la psique, sobre todo cuando provoca una carcajada y uno se libera de tantas tensiones como se le acumulan por lo estresante de la vida moderna que nos quiere no sólo consumidores a todas horas, además, tenemos que estar conectados.
En fin, como para plantearse lo de irse al monte o al desierto, ahora, eso sí, con una buena conexión wifi.
En fin, esperemos tener al menos un poco de inteligencia para reírnos un poco de nuestras incoherencias.
Un abrazo, Rafa.
Habría que volver atrás en el tiempo y reconsiderar si vale la pena inventar la rueda y todo lo que viene detrás.
EliminarGracias, Enrique.
Un abrazo.