Interjecciones que no falten
Tarej Bayuf estornudó con muchas ganas y todos cuantos estaban a su alrededor, cristianos viejos por lo que ve, lo acompañaron con un ¡Jesús! Pero Tarej Bayuf protestó. Si yo soy mahometano, practico el islamismo, no me suelten blasfemias. ¡Hala!, exclamaron los aludidos en un esfuerzo de empatía y comprensión.
Esperemos que Tarej se tome ese "hala" en el buen sentido y se quede tranquilo. De todos modos todos aquellos que estaban a su alrededor reaccionaron muy bien, aunque metieran una hache a su interjección.
ResponderEliminarBuen relato Juan. Un fuerte abrazo
Hay que reconcer que la interjección ¡hala! la pronunciamos a menudo como palabra aguda, separando claramente las sílabas. De ahí me vino la inspiración. También es cierto que muchas personas son de pocas palabras y transmiten significados a través de la entonación. Por eso este relato gana mucho como texto oral. Gracias Javier, nos vemos pronto.
EliminarSimpática situación. Me ha gustado mucho que el guiño ortográfico lleve más allá, a reflexionar como el que no quiere la cosa, sobre el hecho de que las dos meteduras de pata las habían cometido los cristianos viejos ¿a propósito la primera? Un saludo, Juan.
ResponderEliminarLe he estado dando vueltas a tu pregunta y creo que los dos cristianos viejos han cometido dos pecados, como mucho veniales: nombrar el nombre de dios en vano dos veces. Pero como como eran interjecciones están exentos de culpa. Gracias por el comentario, Cristina. Nos leeremos pronto.
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