Quince meses
Abrí la ventana y una brisa de fuego y miel revolvió mi pelo. Reí y también lloré, hasta que, un día, convertido en molécula, volé.
Esta fue la primera página de mi nuevo calendario. Hoy, sus hojas se arremolinan junto a tus besos; y yo, meso mis cabellos y tiemblo.
Esta fue la primera página de mi nuevo calendario. Hoy, sus hojas se arremolinan junto a tus besos; y yo, meso mis cabellos y tiemblo.
BIENVENIDO DE NUEVO, AMIGO CARLES. Esperemos que te quedes por mucho tiempo.
ResponderEliminarFelicidades por tu 50 de 50
Un abrazo.
Querido Isidro. Me quedo ;)
EliminarAbrazo.
Se te echaba de menos, Carles. Un relato lleno de poesía. Un comenzar de nuevo después de quince meses, con todo lo que conlleva. Un relatazo de los que uno no olvida.
ResponderEliminarFelicidades por tan magníficos cincuenta cincuenta. Espero que no se haga larga la espera de tu cincuenta y uno.
Un fuerte abrazo.
Pablo
Mi querido Pablo, gracias por tu calurosa bienvenida (¿bien regresada?) y por tus amabilímas palabras.
EliminarAbrazo.
Que bonito cuentas el pasar del tiempo con esas hojas y esos besos, me resulta muy poético.
ResponderEliminarGracias por compartir este relato y felicidades por cumplir 50 con él.
Un cordial saludo
Gracia a ti, Pilar, por tu lectura. Me alegro que te guste mi propuesta.
EliminarSaludos cordiales.
Precioso, Notinc. Un placer y una gran alegría leerte porque se te ha echado mucho de menos. Cincuenta delicadas palabras que son suficientes para contar la historia de una pena que acaba con una felicidad sabia y prudente, la mejor.
ResponderEliminarPara ti, el edelweiss que crece en la cumbre que nunca alcanzan los incrédulos.
Recojo con cariño, mi querida Patricia, esa flor de nieve y prometo regarla con toda mi credulidad para verla siempre viva. Beso encumbrado.
EliminarUna nueva etapa en la vida, el paso del tiempo y la felicidad. Felices nosotros de volver a leer tus líricas palabras en este gran cincuenta de cincuentas. Feliz aniversario y no nos hagas esperar mucho el cincuenta y uno, Carles. Forta abraçada.
ResponderEliminarGràcies, estimada Carmen. La felicidad son las alas que permiten volar al corazón más allá de las nubes. Beso.
EliminarMe ha gustado tu poético microrrelato sobre emprender un nuevo viaje, un nuevo vuelo. Fuego, miel, risas y llantos dejan paso a lo esencial. Un nuevo futuro que captura y a la vez hace temblar.
ResponderEliminar¡Felicidades por tu relato 50!, Carles. Tiene aroma de nueva etapa también en cincuenta.
Una forta abraçada!
Muchas gracias, Josep Maria, por tus amables palabras. Como decía más arriba, seguiré cincuenteando. Esta página es un hogar cuya lumbre y calor echaba también a faltar. Abraçada.
EliminarTu cincuenta cincuenta se ha hecho esperar, pero ha merecido la pena. Bello, muy bello este delicado texto, mi apreciado Notinc. Seguro que no me equivoco si digo que a muchos de los que frecuentamos este sitio al ver tu nombre bajo el texto se nos ha alegrado el alma. Un gusto tenerte de nuevo entre nosotros. Felicidades y un fuerte abrazo.
ResponderEliminarBeso grande, Matri. La belleza está, sobre todo, en el corazón del que mira.
EliminarQué preciosidad de relato. Qué bonita forma de contar. Reir, llorar, ser molécula... Me encanta.
ResponderEliminarFelicidades por tus 50 50!!
Un petó.
Tú sí que eres preciosa, Carme. Gracias por tu energía.
EliminarPetó.
Delicado, intenso, permanente; así llega tu texto, en hordas de moléculas que estimulan los receptores del deleite y recuerdan lo mucho que se te ha echado de menos.
ResponderEliminarFelicidades por tus 50 dosis de talento, Carles, y espero poder felicitarte por tus primeras 100.
Un fuerte abrazo.
Casi siempre hay una causa para tocar fondo, como también la hay para elevarse otra vez y, si es posible, sintiéndose renovado. La claridad nos puede hacer cerrar los párpados, temblar la emoción...
ResponderEliminarFeliz de poder leerte de nuevo, querido Carles. Preciosa muestra de tu excelente hacer.
Un fuerte abrazo y felicidades por esos magnificos cincuenta cincuentas.